
hay una distancia para cada mujer en la historia del alma
hay recuerdos que son más poderosos que la historia:
la mujer que me sonreía,
la mujer que le gustaba mirarme,
la mujer que no comprendía nada...
y la mujer que me tocaba,
y sabía convertirse en el vacío
donde me arrojaba, donde
recuperaba el ser y el sueño.
Ella era una ficción
una persona que se pierde,
un ruido de mar más allá de lo real.